Que tu app haga una sola cosa. Una sola.

Tengo el enorme gusto de ser consejero en un par de startups mexicanas y de conocer a muchos desarrolladores por todo el país. Los siguientes son algunos de los comentarios más comunes que les hago cuando me presentan lo más reciente en que están trabajando.

Que tu app haga una sola cosa.

A Foursquare le tomó algunos años darse cuenta del asunto y casi desaparecen. Separó sus intereses y ahora tenemos Swarm y Foursquare, cada uno sirviendo en exclusivo un propósito muy específico. Facebook igual: ahora tenemos Messenger, Pages y Facebook. La tendencia es que las apps hagan menos cosas cada vez, y de preferencia una sola. Esto es difícil para el desarrollador novato porque quiere que su app solucione todo. No va por ahí el asunto. Que solucione una sola cosa. Una sola. En serio.

Las apps son como habilidades .

Piénsalo así, a ti no te interesa tener todas las habilidades del mundo incrustadas en tu sistema operativo personal. No te interesa saber cómo treparte a una palmera para arrancar un coco y cómo pelarlo con un machete adecuadamente. Tal vez tener ese conocimiento no te molestaría, pero no te interesa y tal vez nunca te entrenes en ello. Bien. Lo mismo ocurre con tu app: no es para todo el mundo. No todo el mundo va a querer descargar tu nueva versión simplificada de cómo pagar los impuestos desde el smartphone o cómo ordenar comida o cómo comparar bares o cómo compartir la ubicación de tu perro en una especie de Facebook canino. ¿A qué personas les interesa esa habilidad que tu app le está agregando al smartphone?

Atención a nivel pixel.

Todos los detalles de una app importan. Más que en algún otro lado, es en las pequeñas pantallas de los teléfonos que cargamos donde la atención ridícula al detalle es prioritaria. Abre Uber y enamórate de lo elegante que se ve. El logo, la experiencia y demás. Muchos desarrolladores no entienden esto y quieren hacerlo ellos todo: los gráficos, las líneas, los logos y demás. No. No pondrías a un chico de diseño gráfico a codificar para iOS, ¿verdad? No te pongas a querer ser el experto en UX si no lo eres.

No cobres, no cobres, no cobres .

En la vida, la mejor forma de lograr atención y recursos es ponerte en medio de las cosas. Telcel no fabrica celulares. Se pone en medio, entre Apple y tú y te los vende. El Palacio de Hierro no fabrica trajes, se pone en medio entre Hugo Boss y tú. Tú no quieras cobrarle a la gente porque usen tu app. Eso es error básico de novato. Tú lo que quieres es 1) que mucha gente use tu app y 2) que esa mucha gente use muy seguido tu app. El dinero viene después. Entiende eso. Deja de pensar como tu papá o tu abuelito, ya no funciona así la economía. Primero creas, distribuyes, insistes y monetizas al final, no al principio. Y cuando monetizas, lo haces de forma simple y elegante, con anuncios, con un paquete premium, con tu salida a la bolsa. Querer cobrar directamente a los usuarios por usar tu servicio en una app es el equivalente de poner una cartulina naranja escrita a mano afuera de tu oficina para informar de tus “servicios de consultoría”: sin clase.

Sirve un número exagerado de personas y sostén la empresa con unos pocos .

¿Cuántos de tus amigos usan Spotify Premium? Muy pocos. La mayoría de los usuarios están felices con Spotify normal. No les molesta – o les molesta muy poco – escuchar los mensajes de recordatorio de lo genial que es la versión premium. Tampoco les molesta no poder tener ciertas características desactivadas en su modo de uso. Prefieren ahorrarse USD$10 al mes. Y está bien. Spotify sabe que es más fácil convencer en algún punto a alguien de que brinque de normal a premium si usa mucho su servicio a querer convencer a alguien de que sea cliente premium si aún no se engancha con el servicio. Es más fácil siempre casarte con la chica con la que has salido por un buen tiempo a que una desconocida de una noche te acepte la idea. No es imposible, pero no es un sistema sostenible.

El nombre importa.

Face-book. Twi-tter. Fours-quare. Goo-gle. A-pple. Y así. La regla es que sean dos sílabas a lo mucho. Hay a quienes – como Mi-cro-soft – les vale perfectamente madres el asunto y usan más. Pero son la excepción. Trata de encontrar nombres de dos sílabas para tu app.

Se trata de iterar un gran negocio.

Vender bits y bytes es fantástico. Estamos comprando variaciones de electricidad en cables. Y las estamos comprando a precios exorbitantes. No nos parece así porque pagar – no sé – un par de docenas dólares o más al año por un servicio en el smartphone no suena exagerado. Pero si entiendes que el costo de producción – una vez que tu producto escala – es ridículamente bajo, estamos en un negocio genial. La copia de la copia de la copia de la copia de un archivo digital, de un flujo de datos digital, siempre es exactamente igual al original. Calidad asegurada, distribución ideal asegurada, repetición del producto estrella asegurada. Simplemente intenta hacer bien tu app una y otra vez hasta que puedas dejar que ella trabaje para ti.